domingo, 3 de julio de 2011

Llena de recuerdos



Atreverme a regalar todos esos objetos que marcaron mi infancia, no fue fácil.
Siempre me rehusé a la idea de deshacerme de todo aquello que alguna vez me hizo feliz: mis juguetes. Ellos me regalaron momentos de diversión, ternura, emoción y alegría, pero hoy son sólo objetos que ocupan un espacio en el armario. No me gustaba la idea de hacerlos a un lado después de haber sido tan generosos conmigo, pero me di cuenta que lo único que estaba logrando, era llenarme de recuerdos. Y ya no quiero más recuerdos.
Es cierto que recordar es volver a vivir, pero el problema se torna grave cuando dejas de vivir por aferrarte a esos recuerdos. La vida no volverá a ser cómo antes fue y los objetos sólo te recuerdan cuán feliz fuiste y jamás volverás a ser. Porque aunque en la vida tengamos muchos momentos felices, la infancia es una etapa en la que la felicidad es pura, sincera, sin materialismos, ni hipocresías. Es una felicidad que jamás volverás a experimentar.
Así que me armé de valor y saqué de esos cajones, todos aquellos juguetes que una vez me hicieron tan feliz. No es que ya no los quiera o que ya no me gusten, pero ya no quiero vivir recordando, es necesario seguir adelante y saber que el tiempo no perdona y si no caminamos hoy, mañana podría ser demasiado tarde.
Así que agarré una caja y casi con los ojos cerrados, saqué uno por uno. Tratando de no recordar lo que había vivido con ellos. ¡Qué difícil fue! Pero tenía que hacerlo antes de que ellos me comieran viva.
No digo que no me fue complicado, pero una parte de mi no se arrepiente. Cada vez que intentaba hacerlo, mi corazón me decía "no lo hagas, son tus recuerdos", pero mi mente gritaba "basta, estás llena de recuerdos".
Así que me decidí. Sé que ellos harán feliz a alguien más, a final de cuentas, esa es la función principal de un juguete: hacer feliz a un niño, sin importar quién sea.
Llegarán a manos de alguien más e igual que como hicieron conmigo, harán de la infancia de alguien, la más feliz de todas.

Aunque debo confesar que no pude deshacerme de todos... siempre es bueno tener un recuerdo en el corazón.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho como escribes Pamela.