En la vida hay momentos que nunca se olvidan. Hay momentos en que nuestro rostro es el peor delator de nuestros sentimientos. Y hay sentimientos que, queriendo o sin querer, nos dejan lecciones para toda la vida.
Esa expresión en tu rostro, es algo que jamás olvidaré. Ese momento en que tu vida estaba cambiando, cambió por completo la mía. Ninguna de las dos podía creer lo que estaba sucediendo. Es cierto que la vida cambia en un instante, pero esos instantes parecen durar años. Es increíble cómo unos lo tienen todo y otros esperan tener algo más.
Estabas frente a mi con el mundo derrumbado, quise componerlo, pero era demasiado tarde. Lo único que pude hacer fue ofrecerte mis brazos para que pudieras llorar hasta cansarte. Y así fue. Quería decirte que todo iba a estar bien, pero yo misma no podía articular una sola palabra. No sabía qué decir, ni qué hacer. Los minutos se hacían inmensos y tu tristeza, también.
Sé que no es fácil por lo que estás atravesando y sé que te preocupan muchas cosas ahora, lo único que te puedo decir es que tengas fe. La fe siempre ayuda a salir adelante, no por nada mueve montañas. Y las montañas que ahora no te dejan ver, mañana serán sólo recuerdos de un mal momento.
La vida no siempre es como quisiéramos que fuera. Hay muchas cosas que no entendemos y que nunca lograremos comprender. Pero de lo que sí estoy segura es que la noche es más obscura justo cuando va a salir el sol. En menos de lo que crees, volverás a ver el amanecer y reiremos de nuevo, con esa enorme sonrisa que te caracteriza.
La vida es una obra de teatro que no permite ensayos… muy cierto. Por ahora el telón ha bajado un poco para tomar un respiro. La orquesta está afinando de nuevo. Esperan tocar sus mejores notas. El acto dos está por comenzar y es necesario bajar el telón para que todos se sorprendan al ver la nueva escenografía que está por representar el mundo que te rodea. Los actores intercambian papeles, los bailarines ensayan sus pasos más alegres. Los guiones están por escribirse: lo que has vivido ha sido sólo el comienzo. Lo importante es que la protagonista sigues siendo tú. Y aunque detrás del telón te sientas destrozada y confundida, la oscuridad no te deja ver el gran público que tienes esperando por ti. Todo el equipo confía en ti y ya no puedes defraudarlos (defraudarnos, claro). Así que, las luces están por prenderse, la orquesta toca las primeras notas, el público retoma sus asientos. Todos regresan a sus posiciones. Es momento de que te maquilles, cambies de vestuario, dibujes una sonrisa en tu rostro y te luzcas más que nunca. Es momento de que se levante de nuevo el telón y demuestres porqué este acto es mucho mejor que el anterior. Es momento de que demuestres quién eres y tienes que hacer lo mejor, porque a final de cuentas, el show debe continuar.
Te Quiero Mucho y siempre contarás conmigo.
Gracias por todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario