Y curiosamente muero, por temor a la muerte. Sé que suena paradójico pero le temo demasiado para seguir vivo. Uno no debe vivir con temores, porque entonces ya no está viviendo y debo confesar que hace mucho, empecé a cargar con un temor que me quita el sueño. Pienso en él la mayoría del tiempo, de hecho, si el día tuviera más horas, más tiempo pensaría en él. Es un temor que no me deja vivir tranquilo. Muchas ocasiones pienso en cómo llegará, porque estoy seguro de que llegará. De hecho, es lo único seguro que tengo en la vida; y creo que eso es lo que más me atemoriza. Lo peor, es que no sólo me quita el sueño, me quita lo que más amo, cuando menos lo espero. Me quita la oportunidad de vivir las segundas partes, los momentos inolvidables.. Me deja sólo con la imaginación y la idea de lo que pudo haber sido. Yo no quiero vivir así, de recuerdos vagos e ilusiones falsas. Porque uno no olvida.. no es cierto que el tiempo lo borra todo.. cada momento, cada ausencia se va quedando en ti y yo no quiero llenarme de vacíos. Yo no quiero llenarme de tristezas. El corazón se recupera, sí, pero a ratos, pesa demasiado. Sabes que en cualquier momento vendrá por ti, pero qué tal que antes de ti, hay muchas personas antes. Personas que son parte de tu vida y que nunca quieres ver partir. A mi que no me digan que es parte de la ley natural y esas cosas. Yo no creo en eso. Llega y punto. No te avisa, no toca tu puerta. Es maleducada y engreída. Siente derechos sobre todo, sobre todos. Y lo peor es que los tiene. Por eso quiero darle los míos, porque siempre han sido suyos y yo no quiero que ella decida por mi. Yo quiero decidir su venida, su llegada. Total, es mi muerte, ¿qué no?. Pueden llamarle cobardía.. pero ella también lo es. Como no puede consigo, se roba la vida de los demás. Bastarda. Traidora. Nos deja aquí, con el alma partida, con las manos vacías. Yo no quiero llenarme de fotos amarillas, eso es para los que extrañar. Yo ya no quiero extrañar. Yo nunca he sido valiente, siempre le tuve miedo hasta a mi propia sombra, pero es que la condenada me seguía a todas partes y yo no entendía porqué, aunque corriera muy rápido, ella no se iba. Después aprendí a vivir con ella, pero lo malo es que no me deja cuando quiero estar solo. Los temores me estrujen los huesos, me vacían las venas. Yo no quiero vivir vacío, sin fondo. Yo no sé vivir así. Nunca he podido acostumbrarme.
Siempre he tenido curiosidad por aquellas historias que la gente cuenta antes de morir. Según que, la condenada, se te aparece en formas extrañas, hasta en parientes que te piden los acompañes. Dicen que aparece un túnel con una luz brillante que, si sigues, llegas hasta ella. Hasta hay quienes dicen haber regresado y volvieron a vivir. Yo no quiero que ella se aparezca. Quiero ser yo quien la enfrente y le diga en su cara que no le di la oportunidad de buscarme, yo la busqué cuando yo quise. Yo decidí sobre mi vida y también quiero decidir sobre mi muerte. Pero como no sé a qué hora llegará, prefiero agarrar mi maleta llena de años, de casas, de miradas y ruinas. Llena de flores, camas y despedidas.. de teléfonos, cartas, y abrazos. Quiero agarrar esa maleta y llevármela para el otro mundo. Es todo lo que me quedará después de decidirme. A mi que no me llamen cobarde… soy más valiente que cualquiera que se sienta a esperarla. Soy más valiente porque no quiero vivir con resentimientos, con despedidas y remordimientos. No quiero vivir sintiendo que en cualquier momento me va a alcanzar. Por eso me voy. Me voy a buscarla, me voy porque ya no quiero que me quite lo que amo. Porque los temores se han comido mi ser y aunque lo intento, no logro desvanecerlos. Me voy porque el alma me lo exige. Porque espero una vida en donde ya no haya muerte. No me importa si hay reencarnación, capaz que en otras vidas soy un animal o un simple mueble que no siente. Me da igual.. total, prefiero ser una silla que vive sin preocupaciones, sin angustias, que un ser humano que vive feliz sabiendo que algún día, toda esa felicidad será robada por una embustera. No quiero una vida de corazones rotos y pies cansados. No quiero una vida de sonrisas falsas y mentiras a medias. Por eso me voy y dejo la vida. Regreso la vida, a quien quiera que me la haya dado, se la doy porque no la quiero. Porque le temo a la muerte y es justamente por ese temor que me arranca la carne, que hoy, muero.
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