Sin duda el año más importante de lo que llevo de vida.
El 2014 sacó lo mejor y lo peor de mi. Cada una de las experiencias me cambió y hoy, sé lo que es la tranquilidad, la paz y la confianza.
Este año me enseñó lo fuerte y lo débil que puedo llegar a ser. Me enseñó a ver por mi, a enfrentar esos miedos que me impedían moverme y seguir.
No me queda más que agradecer por lo que viví. Estoy segura que siempre recordaré este año como el mejor hasta los 26.
Un año lleno de tanto y tan vacío de mucho. Un año en donde me traicioné, caminé contra corriente y después me rendí y entendí que eso no era lo mío. Ahora entiendo porqué la gente, cuando más le dices que no lo haga, lo hace. Lo aprendí y qué madrazo. Pero gracias, Dios, porque ya no estoy ahí, porque logré salir lo antes posible. Ojalá nadie tuviese que pasar por algo así. Y deseo, desde lo más profundo de mi corazón, que todas las personas que se encuentren en una situación así, sean tan afortunadas como lo fui yo, para encontrar algo mucho, mucho mejor. Hay cosas que es mejor no contar y no porque sean malas, si no, porque en realidad, no vale la pena mencionar. Sin embargo, es mucho más importante no olvidarlas; en eso, es mejor no volver a tropezar con la misma piedra. Mejor no.
Un año en el que vencí muchos miedos. Cuando estás allá arriba y no te queda más que saltar: hazlo. Es el mejor sentimiento del mundo. Saber que por fin superaste algo que nunca creíste poder hacer.
Si bajas sintiendo que pudiste haberlo hecho, pero el miedo te lo impidió, lamento decirte que se fue tu oportunidad de sentirte un poco mejor contigo mismo. No tenía idea que ese brinco me llevaría a la mejor parte de lo desconocido.
*Sonríe mientras se acuerda de todo lo que vivió*
Un año en el que la vida me permitió llegar más lejos. Estar fuera de casa, contigo misma, te cambia para siempre. Saber que lo único que tienes junto a ti, es tu sombra, te hace más fuerte. Gracias, vida, porque me permitiste cumplir una de las promesas más importantes para mi. Tú sabías lo que significaba para mi y me diste la oportunidad de sentirme feliz. Estar ahí, frente a ella, diciendo adiós, fue el desprendimiento más grande de todos. Lo dejé ahí, con los recuerdos compartidos, las soledades, las culpas, los vacíos y noviembre. Lo dejé ahí como habíamos acordado. Y me traje sólo lo mejor. Prometí no volver a llorar por eso. Ya no. Gracias, porque esos cuadros fueron testigos de mi amor por él y se quedó ahí. Gracias, vida, porque sabías lo que estaba por venir.
Un año en el que confirmé la teoría de las personas. No critiques, no supongas, no asumas. Conoce, aprende. No juzgues. Trabaja en ti. No cometas los mismos errores. Crece. Calla. Abraza. Aléjate cuando debas hacerlo. Quédate, si así lo deseas. Sé tú. Sé feliz con lo mucho o poco que tienes. Es una vida, vívela. Y nunca, nunca te traiciones.
Me diste la oportunidad de vivir lo que tanto me habían contado. Una fiesta llena de alegría, de vida y de tantos recuerdos y olvidos, todos a la vez. Qué experiencia! Saber que muchos, muchos años atrás, en ese mismo lugar, estuvieron las personas que más me amaron, haciendo exactamente lo mismo, me hizo sentir que nunca se habían ido. Poder ofrecer algo así, es una de las satisfacciones más grandes de todas.
Gracias, vida, me diste la valiosa oportunidad de decir adiós. Me regalaste esa gran oportunidad de quitarme tanto peso de encima. Qué padre se siente poder irse de un lugar en el que ya no quieres estar y encontrar tu sitio en otro lado. Gracias, vida, porque sé que lo que viene no será fácil, pero sí emocionante. Cuatro años después, decidí marcharme. Sin dudas, sin remordimientos, ni titubeos.
Para eso es esto. Gracias, porque cada paso que he dado desde aquel día, ha sido mucho sólido y seguro. Gracias, porque me permites conocer una nueva versión de mi,
Un año que me ha permitido ofrecer y dar lo que no había podido hacer en veintiséis años, y lo más importante, a las personas que me han dado tanto en toda la vida. Nunca terminaré de agradecerles y de corresponderles todo lo que han hecho por mi., pero cada vez que puedo hacer algo por ellos, aunque sea algo poquito, me llena el pecho de felicidad.
Un año, maravilloso. Lleno de tanto.
El Mediterráneo y la sombra del viento.
Gracias, vida, porque encontré al amor de mi vida. Un año en el que me has enseñado lo mejor de ti a través de una persona. Me has enseñado lo maravillosa e increíble que eres, vida. Y me lo muestras a través de él. De su sonrisa, de su paz y su mirada. Me lo muestras a través de cada momento vivido con él. Gracias, vida, porque me has regalado la mejor de las lecciones. El amor más puro y la complicidad más valiosa. Gracias porque no eres la misma desde que él llegó. Él me ha enseñado a ser yo misma, a ser feliz. Él ha sido para mi, el más grande de los amigos, de los amores.
Con él, nada es igual. Gracias, porque en este año, me has enseñado el camino. Estar con él es querer despertar cada día durante los próximos ochenta y cinco años.
Es querer bailar, correr, cantar y pintar. Es querer hacer todo a la vez. Gracias, vida, porque a través de él me enseñaste mi verdadero papel en este mundo. Gracias porque me enseñaste cómo deben ser las cosas. Has volteado a decirme: "ves? valió la pena, o no? Siempre te lo dije." Gracias, porque me enseñaste, me diste y me quitaste lo suficiente, para poder ofrecerle a él y al mundo, la mejor versión de mi.
Sé que el próximo año será mejor que éste, y trabajaré para que así sea. Sin embargo, no quería dejar pasar este oportunidad para darte las gracias por este maravilloso 2014. Gracias, vida por seguir aquí. Por regalarme un año más con las personas que más amo y que enriquecen mis días con sus sonrisas y con su amor. Gracias, vida por seguir aquí y por no rendirte. Vamos por un año mejor.
¡Qué maleta la de este año!
Feliz 2015. De verdad, feliz.