sábado, 18 de septiembre de 2010

Nosotros mismos.

"Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere".
Edel Juárez.

Como seres humanos, deberíamos tener obligaciones con nosotros mismos. Nos la pasamos cumpliendo o rompiendo reglas externas, que si Universales, humanas, locales, etc.
Pero casi nunca nos ponemos nuestras propias reglas para aprender a querernos a nosotros mismos. Sin caer en los egos y esas cosas egoístas. Me refiero a un amor sincero, puro. Un amor sin condiciones, que no cambie con las estaciones del año.
Debemos ser honestos con nosotros mismos. Ser siempre leales, nunca fallarnos. Debemos perseguir nuestros sueños, a costa de lo que sea.

No debemos fallarnos, porque difícilmente nos lo perdonaremos después. Debemos actuar conforme a nuestros criterios y sentimientos, claro, sin herir a alguien más. Pero la honestidad va mucho más allá de no mentirnos. Porque al final, nunca podremos mentirnos a nosotros mismos.. pero no debemos tratar de ocultarnos lo que está brillando frente a nosotros.

Debemos buscar nuestro coraje y fuerza interior, para que nada nos detenga y para que, cada vez que caigamos, tengamos el valor de levantarnos y seguir siempre, siempre adelante.

Debemos ser justos y nunca querer retroceder el tiempo. Desear que el tiempo vuelva sería estar inconformes con lo que somos ahora. Y cada lección aprendida a golpes o con cariño, hacen que nos formemos y seamos lo que somos en el presente. Debemos estar agradecidos por todos aquellas duras lecciones que la vida nos ha puesto, pues nos ha elegido porque sabe que somos los suficientemente fuertes, para afrontarlas.

Deberíamos siempre buscar nuestro propio bien. Siempre es bueno pensar en los demás, pero si no eres valiente para defenderte a ti mismo, puede que el mundo te coma vivo. Y es justo eso lo que debemos ser hacer con nosotros mismos: defendernos, siempre. Defender nuestro criterio, nuestro pensamiento y nuestra opinión. Nunca bajar la cabeza ni dejarnos intimidar por lo que los demás piensen o digan de nosotros. A las palabras se las lleva el viento.

Deberíamos tomar decisiones sin vuelta atrás, sólo así reconoceremos la valentía que llevamos dentro, pues aquel que retrocede es porque quizá tiene miedo de lo que venga de frente y se siente más seguro en lo que ya vivió, aunque regresar a lo de antes, no significa que sea igual a como alguna vez lo fue.

Uno no debería cansarse de sí mismo. Deberíamos aprender a vivir con nosotros mismos, aprender a escuchar nuestra voz interior. Esa que nos dice lo que está bien y lo que es mejor no hacer.. por aquello del karma. Darnos una oportunidad de sonreírle a la vida, aunque a los demás les cueste trabajo.
Deberíamos no tenerle miedo a la soledad, pues la mejor compañía que podemos tener es nosotros mismos. Deberíamos conocernos mejor que nadie.

Deberíamos darnos la oportunidad de ser lo que siempre hemos querido ser.. y de intentar lo que nunca creímos que podíamos hacer.
Confiar, estimar y amar. Querernos siempre, incondicionalmente.

Pero sobre todo... reírnos de nosotros mismos, porque si lo hacemos, entonces dejaremos que los demás lo hagan con nosotros y todo, estará mucho mejor.

Deberíamos darnos la oportunidad de equivocarnos una y mil veces. Reírnos de nuestros errores y aprender de ellos. Equivocarnos y reconocer nuestros errores, para que ellos nunca se rían de nosotros.

El ser humano es un ente extraño, tan extraño que le es difícil comprender a otro ser humano, que en esencia tiene lo mismo que él... Pero es extraño porque difícilmente se conoce a si mismo, sin saber lo que realmente hay dentro de él.

La primera obligación debería ser amarnos sobre todas las cosas... respetarnos, ser honestos con nosotros mismos y sobre todo ser felices. Es más de una, lo sé, pero no sería justo para nosotros, cerrarnos en una sola obligación.

Siempre hay una nueva oportunidad para ser felices.