martes, 15 de diciembre de 2009

Y tú.. me hiciste el cuentacuentos de tu vida....

sábado, 12 de diciembre de 2009

El héroe.

Son raras las mujeres ¿no?

Uno de los motivos por el que las mujeres son un ser extraño, a todas luces, es porque son los únicos seres sobre la faz de la Tierra, y probablemente al rededor de todo el universo, que todavía creen en los cuentos de hadas.

Las mujeres son seres de fe.

Son capaces de transformar cualquier mundo, cualquier universo, conocido o por conocer... sobre todo el mundo de los hombres.

Las mujeres son capaces de, todos los días al despertarse, ver a su lado al hombre que aman y no al hombre que en realidad somos.

Las mujeres cuando ven una pared, en realidad lo que están viendo, son colores y texturas.
Los hombres cuando ven una pared ven ladrillo sobre ladrillo.

Las mujeres son capaces de virar el universo en su favor para hacer que incluso el olvido, sea una circunstancia difícil en el mundo de los desmemoriados.

Y todo esto ocurre porque la fe es alimentada desde que ellas son niñas, por elementos de corte extravagante.

Una vecina incómoda, una hermana mayor rebelde, una profesora hippie, por ejemplo... o una tía solterona... o la mamá, a esa la tienen que ver.

Y les dice: "Hija mía, tú no te preocupes, tú estás bendita. Y tarde o temprano, hasta el umbral de tu ventana, llegará y se postrará de rodillas antes ti un príncipe azul.

¿Azul?... ¿Azul?

Los príncipes azules son, a saber, por descripción estadística de las mujeres...

Peleados entre 1.85 y 1.95 de estatura.
De ojos azules, o verdes.

Cabello castaño claro, claro castaño y si se lo pinta que sea de rubio natural...

Los príncipes azules son aquellas personas de una educación impecable, de unos modales intachables y de una cultura amplia.

Los príncipes azules también, por supuesto, deben ser espigados y delgados. Si se pudiera usar pantalones que tuvieran de cintura treinta, y que tengan de largo treinta y ocho... de pantalón.

Los príncipes azules, también deben ser personas en extremo deportivas, dinámicas, pero no futbolistas.

El príncipe azul desprecia el fútbol, porque lo considera una manifestación ecológica y bárbara de la estupidez humana y no concibe como veintidós imbéciles pueden perseguir una pelotita y aparte alguien les pueda pagar millones de dólares por tal hecho.

El príncipe azul, por supuesto, debe hacer cosas como esgrima, polo... deportes de verdad.

El príncipe azul también, es una persona que, cuando se exhibe una película acerca de un buen libro, él probablemente ya leyó el libro, porque considera que el cine con toda su magia, no puede alcanzar la velocidad imaginativa que tiene la literatura.

Y el príncipe azul, por último, es el que se puede llevar perfectamente bien, con su suegra.

Como comprenderán, un hombre así de perfecto no existe, si existiera se amaría a sí mismo.

Es muy difícil estar enamorado de una mujer que cree en los cuentos de hadas.
Es muy difícil estar enamorado de una mujer que aspira y merece un hombre perfecto.
Es muy difícil estar enamorado de una mujer que con una mirada, cambia cualquier espectro.
Es muy difícil estar enamorado de una luna lejana, de una estrella, cuando te sabes con los pies puestos en la tierra.
Es muy difícil todos los días levantar los ojos para verla y saber que te va a deslumbrar.
Es muy difícil mentirle con canciones, incluso, que cuando yo veo ladrillos, trato con todas mis fuerzas de ver sus colores.
Que la fe que no tengo y que ella me regala, es lo que me da fuerzas para presumirme loco a pesar de estar cuerdo.
Para saberme acompañado, aún cuando estoy solo y para sentirme profundamente enamorado y con ganas de vivir, muchísimos, muchísimos años.

Sólo para que lo tengan claro, hoy debemos tener el pleno conocimiento y convencimiento de que los hombres somos una especie que descienden del mono... las mujeres de las estrellas... y la mía, más.

Abel Velásquez.
El héroe.