jueves, 25 de diciembre de 2008

Luna duerme...

Van ya varias noches que la luna no ha salido
dicen que un conjuro la volvió mujer.
Que junto a un conejo vuelto hombre huyeron lejos
no importando si en el viaje no llevaran más que fe.
Mientras nadie entiende qué ha pasado,
luna ríe, canta y calla, se desnuda y luego me ama.
A mí no me importa si no existieron afuera,
pues la luna duerme justo aquí en mi cama.

martes, 23 de septiembre de 2008

Quiero arreglarme junto a ti...



- Reforma -
Ximena Sariñana

Puede que sea tarde
para corregir
todo lo que ardè
muy dentro de mi

Mis malos recuerdos y mi inseguridad
mi nivel de autismo y que no paro de hablar
pero me hace sonreìr
nunca he cambiado para mi
quiero arreglarme junto a ti

Puede que te espantes
y no quieras venir
y que yo no aguantè
y no te deje ir

No se usar tacones y me sale mentir
busco mil razones para hacerme sufrir
me pongo celosa pero al fin
nunca he cambiado para mi
quiero arreglarme junto a ti

Y es que es tan dificil aceptar lo que soy
no se ni por donde de lo malo que estoy
pero espero hacerte sonreir
porque nunca he cambiado para mi
quiero arreglarme junto a ti

Quiero arreglarme junto a ti...

martes, 12 de agosto de 2008

A los diez años...


Quieres comerte el mundo...
Cada cinco minutos me preguntas si recuerdo cómo era cuando tenía tu edad...mientras yo, cada cinco segundos me pregunto, cómo serás cuando llegues a tener mi edad..
Eres encantadora... Llena de cualidades y virtudes.. una de esas princesas que tanto te gustan y llevas contigo a todas partes...
Es increíble que tengas diez años y te preocupe el mundo que te rodea.. Eres un angelito que llegó a cuidar de todos nosotros...
Me encanta tu amor a la vida y tu risa que te invade en todo momento.. a todas horas...
Un abrazo tuyo me hace recordar que la vida a los diez años, es inmensa y que todo se puede solucionar con dos gomitas de dulce...

Tu sabor favorito es fresa... el mío... piña.

El mundo que observas detrás de los cristales de tus lentes, es completamente diferente al que ahora percibo yo... y sin embargo somos iguales...
Tienes mis ojos... yo tengo tu sonrisa... y la diferencia de diez años, cada vez nos acerca más...

Me encanta como tarareas las canciones de Sabina y como unes las oraciones con el sentido del mundo...

"Claro que me recuerdo a tu edad.. también me daba miedo la oscuridad y me encantaba dormir en medio de mis papas..."

Y cuando te quedas en silencio, tu mente comienza a viajar por lugares que nadie conoce, que nadie imagina y que sólo tú eres capaz de crear...

Es cierto que hay muchas cosas que aun no comprendes, y hay cosas que yo nunca pude ni podré comprender, pero eso me gusta de ti.. que disfrazas tus preguntas con una sonrisa picaresca, hasta que parezca que creamos que no entiendes, y tú a tus diez años de edad, nos llevas ventaja!

Te Quiero Princesa Hermosa!!
Gracias por recorrdarme lo que es la vida a los diez años...
Me encanta parecerme a ti !!!!

sábado, 26 de julio de 2008

...

"Hay amistades para recordar y hay otras que es preferible olvidar..."

El tiempo lo cura todo...

miércoles, 28 de mayo de 2008

Dada...

Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada Dada
¿y si con dos palabras tranformo el mundo del arte?

miércoles, 14 de mayo de 2008

Yo mismo


Yo mismo

“La primera obligación del ser humano es hacer
las paces cons

Henry Winkler

Tengo que vivir siempre conmigo, por eso
Quiero estar capacitado para aprender
Y que en toda temporada que a mi vida esté
Destinada,
Pueda mirarme directo a los ojos sin tener que
Bajar la mirada:
No quiero llegar al final de mi destino
Y odiarme por cosas que hice en el camino.
No quiero guardar perdidos en un abismo
Miles de secretos sobre mí mismo,
Ni tratar de engañarme en cada paso que doy
Pensando que nadie sabrá a dónde voy,
Ni la clase de hombre que soy y la vida que he vivido;
No quiero ocultarme a mí mismo dentro de un ser
Fingido.
Quiero poder caminar siempre con la cara en alto,
Y que el respeto del hombre me premie cada acto,
Y mientras me esfuerzo por tener fama y dinero,
Quiero poder amarme con un amor sincero.
No quiero que al mirarme no pueda dejar de pensar
Que soy un fanfarrón y que sólo sé aparentar.
De mí mismo jamás podré esconderme:
Lo que otro ven de mí, jamás a mí mismo,
Podré negarme,
Sé cosas de mí que tal vez nadie sepa jamás;
No puedo engañarme a mí mismo y, además,
Pase lo que pase, quiero al mirarme tener
Tranquilidad,
Saber que me respeto y no siento culpabilidad.

Peer Counsellor Workbook

domingo, 27 de abril de 2008

Jaime Sabines

TU NOMBRE

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.


Jaime Sabines



"¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba..."

domingo, 9 de marzo de 2008

¿TÚ?

¿Qué hay de todo lo que habías decidido?
Jurabas no volver y les llamaste "falsos".
Te dabas aires de grandeza y al final todo resultó mal. Juraste no necesitar de nadie y que en verdad todo lo que siguiera ya no te importaba.
¿Qué harás ahora? ¿En verdad cumplirás lo que dijiste?
Todo quedó atrás y sin embargo no hay rencores... sólo palabras que nunca se olvidarán...

lunes, 3 de marzo de 2008

A veces... sólo a veces...

A veces quisiera gritar muy fuerte.. decirte tantas cosas... y me enoja lo que dices pero me molesta más no poder responder.. no debo hasta no estar calmada, pero cuando eso sucede ya todo habrá pasado...
A veces quisiera salir corriendo.. dejar todo atrás... y a veces me detiene lo que haces por mí.. y tú crees que lo que hago no tiene tu huella... que ya no pienso en ti...
Y tú crees que he dejado de ser lo que fui... y no sabes que me preocupas tanto...

Sólo a veces me odio a mí misma por todo lo que dices... por todo lo que sientes...
A veces quisiera regresar el tiempo.. a veces sólo detenerlo...

A veces, sólo a veces me detengo a pensar en ti.. con frecuencia... más de lo normal...

A veces no soy lo que tú quisieras que fuera.. y cuando quieres que crezca soy demasiado pequeña... y cuando quieres que vuelva a ser una niña y no me vaya jamás... es cuando más me quiero ir...
Porque cuando debo ser grande, tengo que comportarme cómo tal... cuando tú quieres que sea una niña, me condicionas y me quieres atar...

A veces... sólo a veces... recuerdo... porque mi presente no te gusta... nos da miedo.. y me emociona... eres parte de mi presente, no de mi pasado... mi futuro siempre estará en tus manos... Siempre podré contar contigo ¿no? por qué cuando tú lo deseas y no cuando yo lo necesito... Porque no es lo que no dices, sino lo que siempre haces.. lo que siempre hago... lo que callo cuando quiero gritar... cuando me detengo y dejo de pensar.. ya no quiero esuchar y no quiero contestar...

Lo curioso es que no soy yo la que no quiere responder... prefiero quedarme callada antes de que llegue la mañana siguiente y me arrepienta de haber crecido.

miércoles, 30 de enero de 2008

El amargo del Pomelo...

Pasado el tiempo de admiración
Un hombre experto en cada mirada
Mimaba el roce de vivir
Como un ungüento de pomada.

Y seco el tallo
Seco el humor
Por cada beso una bofetada
Ya no me quieres como yo
No hay contrapeso a esta balanza

Al otro lado de la bondad
Se forja el hierro que tu demonio
ha ido cavando en mi moral.

Como el amargo del pomelo
La resaca del alcohol
A si me suena tu canción...

Yo quedo para siempre fatal
Si no me duran no me espabilo
Este romance de arena y cal
Es un castigo del destino.

Y golpe a golpe aprendo a callar
Que por la boca enredo las cosas
No tengo huevos de marchar.

Como el amargo del pomelo
la resaca del alcohol
así me suena tu canción...

Y en esta noche quiero jugar
con tus virtudes
Y mis defectos
Hacer de tripas caramelo
Y corazón de mi dolor.

A ver si aprendo a hacer de marrón
color de vida y punto de encuentro
De la esperanza una misión.

Y del amargo del pomelo
la resaca del alcohol
yo te escribí esta canción...


martes, 8 de enero de 2008

"Ley de la vida"


El día que me casé fue un día decisivo en mi vida. Mi mamá siempre me decía que sería difícil verme salir de casa, dejar de ser la familia de siempre y ver que comprometería mi vida con la mujer que amaba, ella también repetía que yo no entendería eso hasta que tuviese a mis propios hijos, y muy cierto. No entendía el amor de mis padres hasta que nació mi primer hijo. Después vinieron otros dos.

Mis tres orgullos, los tres varones y los tres mi más grande ilusión.


Deposité todas mis esperanzas en el mayor. Lo vi crecer, aprendimos juntos de la vida y hoy no sé quién aprende más si él o yo.
Durante los primeros años fue emocionante ver sus primeros pasos, enseñarle a andar en bicicleta y escucharlo decir “papá”.

Jugamos juntos basketball. Recuerdo que una temporada el juego final era padres contra hijos. Nunca había competido contra mi propio hijo, y en verdad me agradó esa sensación de libertad. De saber que en ese momento no éramos padre e hijo, éramos dos amigos jugándonos el título de “campeón”. Casi al término del partido, el balón era suyo, traté de correr tras él pero estaba claro que me llevaba ventaja de algunos años. Y la canasta ganadora fue de él, de mi hijo mayor. No era una derrota mía, era un triunfo para él y por lo tanto, un orgullo más para mí.
Era tan agradable, que se ganaba el cariño de todas las personas.

Después los años fueron llegando. Mi pequeño hijo se convertía en todo un joven, con muchas cualidades y sobre todo con muchas ganas de vivir. Con una energía que contagiaba a todo aquel que estaba cerca y realmente convencía al mundo de que era bueno vivir, que siempre había algo por conocer, por descubrir. No se comía el mundo, se lo devoraba.

Por las noches, iba a verlo dormir. Me gustaba verlo ahí… sólo respirando y pensaba en lo que le esperaba en el futuro. Me preguntaba cómo era que de día tenía tanta energía y de noche podía dormir con tanta paz. Me gustaba sentarme en la orilla de su cama y pensar que de grande sería el mejor arquitecto del mundo, que nada sería lo suficientemente grande para él y que lo imposible para él, era sólo una palabra.

Rodeado de amigos, personas que en verdad lo querían y lo estimaban por lo que era, no por lo que aparentaba ser. Era mi orgullo, y cuando lo veía sonreír, llorar, con el corazón roto o con la música en sus pies, entendía cada una de las palabras de mi madre. Entendía ese sentimiento que sólo cuando tienes un hijo, puedes saber. También sabía que algún día llegaría el momento de verlo partir, pues es la famosa “ley de la vida”.
Encontraría a la mujer de sus sueños y decidiría formar una nueva familia, encontraría su propio orgullo y le tocaría a él entender lo que yo sentía cada vez que me decía “Te Quiero”.

La Ley de su vida, fue otra. No fue casarse y tener tres hijos y muchos nietos. Su vida no fueron viajes ni la arquitectura. Mi madre nunca me habló acerca de esto. Nunca me habló acerca de perder a un hijo. Nunca me explicó qué debía sentir cuando al entrar a su cuarto, ya nada tuviera el mismo desorden del día anterior. Mi propia madre me ayudó a educar a mis hijos, me explicó cómo debía hablarles sin ofenderlos, y como resaltar sus errores y sus logros. Ella no entendía muchas cosas, y yo tampoco, es cierto, pero nunca me dijo cómo debía actuar en caso de ya no tenerlo cerca. Sabía que algún día iba a tener que dejarlo ir… verlo partir, pero para que él formase su propia vida, forjase sus propios sueños y hoy, los únicos sueños rotos son los míos.
Hoy, a dos meses de su cumpleaños número 18, no entiendo bien lo que sucede. Ya no hay ley de la vida, ni siquiera hay vida. Ya no hay futuro, ni lecciones, ni sentimientos de padre e hijo. Ya no se escucha el piano en la casa ni el balón de basketball, ya no hay pinceladas de color y a veces siento que el mundo se me viene abajo. Ese mismo mundo de sueños que él se devoraba en un instante.

Paso noches enteras en su cuarto vacío. La cama está vacía, el baño está vacío… ya no es su cuerpo el que ronda la casa, es su ausencia y nuestro dolor.

Estoy de pie frente a su cama. Observó su buró, sus medallas, sus discos sobre su escritorio y ese dibujo que nunca terminó. La canción de su hermano pegada en la pared junto al poster de Jim Morrison. Las cartas de las niñas que lo querían y los regalos de la última navidad.

Hoy, vino a visitarnos su mejor amiga. A ella le afectó la gran pérdida y aunque no es el mismo dolor que hoy me consume poco a poco, no puedo evitar las ganas de llorar. De pararme junto a ella y darle las gracias por quererlo tanto. Siempre he creído que uno no cosecha lo que siembra, son los hijos quienes cosechan todo eso, pues mientras que tú como padre notes que quieren a tu hijo, no te importa si a ti te quieren o no.

La llevo al cuarto de mi hijo y le enseñó todo aquello que para nosotros era normal y para ella era desconocido. Al irle contando la anécdota de cada uno de los objetos, el nudo en mi garganta es cada vez mayor, pero sobre todo, voy reconociendo la grandeza de mi hijo, y noto que cada momento es la última oportunidad para crear los más grandes recuerdos.

Sólo puedo abrazarla y dejar de contener las ganas de llorar. Ella llora conmigo y en un sólo momento sentimos esa tranquilidad que sólo al dormir podemos hayar.

Al ver la cama vacía, noto que sobre ella sólo hay un par de rosas blancas, y con voz quebrada sólo puedo decir “A veces vengo de noche a buscarlo… me gustaría verlo dormir como ayer… notar que sigue ahí, dormido… que respira y yo velo sus sueños. Que el día de mañana volverá a sacar toda esa energía acumulada en sus manos, en sus pies y de nuevo volverá a dormir con esa paz y esa tranquilidad. Me gustaría saber que sigue aquí y que nunca tendré que aprender a dejarlo ir”.

Mis expectativas eran tan grandes, quizá más grandes que las de él mismo. Lo único que quería era que la ley de su vida fuera la misma que la de los demás. Encontrar a una mujer que lo amase de verdad y le diera esa vida llena de dicha que yo encontré a lado de su madre; y que formase esa familia que yo había formado y que él entendiese todo aquello que sólo un padre puede sentir.

Hoy, no se si ya todo ha terminado. No sé que siga. Estoy conciente que tengo otros dos orgullos y que tengo que verlos crecer y quizá ellos sí tengan la fortuna de vivir al pie de las reglas… de esa famosa “ley de la vida”, es sólo que los hijos no se sustituyen ni se compensan unos con otros. Es sólo que no sé cómo reponerme de ésta pérdida. Es algo que ni mi madre ni nadie, me ha enseñado a afrontar.
“Duerme querido hijo, que ahora tú velarás nuestros sueños. Donde quiera que estés. Sigue bailando, sigue riendo, sigue llorando. Sigue siendo tú y sigue siendo mi orgullo. Perdóname por no querer dejarte ir. Duerme con esa misma paz, que ahora tu sueño será eterno.
Te Quiero hijo.
Para siempre,
Tu papá.”